Dos ministros de Macron, sospechosos de favoritismo

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Tiembla la «macronía»: los ministros de Justicia y Asuntos de Ultramar (antiguas colonias), Eric Dupond-Moretti y Sébastien Lecornu, serán investigados por el Tribunal de Justicia de la República (TJR) por presuntos delitos de «favoritismo», «conflicto de intereses», «aprobación indebida de fondos públicos» y «abuso de funciones».

El TJR es el único habilitado para juzgar los presuntos actos delictivos de ministros ejerciendo sus funciones. Y sus investigaciones no prejuzgan de ninguna manera la presunta culpabilidad de los ministros. Pero…

Dupond-Moretti era un abogado célebre, antes de ministro de Justicia. Su patrimonio personal (el más importante del gobierno francés) suscita mucho «interés». Y las asociaciones de abogados y magistrados lo acusan de comportarse con favoritismo hacia algunos de sus antiguos clientes y / o amigos.

Sébastien Lecournu es un político conservador a «geometría variable» que se montó en el «carro» del macroconismo en el momento más oportuno, prolongando una carrera política abierta a muchos intereses locales y regionales. Se sospecha que ha podido ocultar parte de su patrimonio, haciendo equilibrios contables potencialmente ilegales.

Se trata de acusaciones y sospechas relativamente «menores», que caen en el peor momento: cuando Emmanuel Macron intenta escapar a la trampa políticamente mortal de la pandemia y la crisis política, social y económicas, devastadora para el futuro de presidencia.

A título personal, el presidente Macron nunca ha sido sospechoso de ningún tipo de corrupción o ilegalidad. Por el contrario, sus sucesivos equipos gubernamentales han sido víctimas de un rosario inconcluso de problemas con la justicia.

Sus primeros ministros de Justicia y Defensa (François Bayrou y Sylvie Goulard) se vieron forzados a dimitir a las pocas semanas de su nombramiento. Su primer portavoz oficial, Benjamin Briveaux protagonizó un escándalo íntimo de carácter pornográfico. Su primer presidente de la Asamblea Nacional (AN), François de Rugy, se vio forzado a dimitir, tras revelaciones escandalosas organizando fiestas y cenas para sus amistades políticas.

Las tribulaciones judiciales de los actuales ministros de Justicia y Asuntos de Ultramar pueden prolongarse sin solución durante bastante tiempo, anunciando un goteo políticamente peligroso, para ellos y para su gobierno.