Descubren restos de cannabis en un cementerio chino de hace 2.500 años

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El cannabis es una de las drogas psicoactivas más populares del mundo. Siempre rodeado de polémica por su cambiante legislación en Europa y América (su venta, consumo y cultivo están prohibidos en España, con excepciones de índole medicinal), poco se sabe sobre cuándo y dónde comenzó a ser utilizado por sus propiedades para alterar la mente. Muchos historiadores han creído que esa «primera calada» de la humanidad se produjo en las antiguas estepas de Asia Central con la única evidencia de un pasaje escrito por el griego Heródoto a finales del último milenio a.C. Pero la hipótesis nunca pudo ser demostrada de forma fiable. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha descubierto una de las primeras pruebas arqueológicas del «enganche» a la marihuana. Ocurrió hace 2.500 años en China. Y fue en un funeral.

Los científicos encontraron restos de cannabis conservados en quemadores de incienso funerarios de 2.500 años de antigüedad en el cementerio de Jirzankal, en las regiones montañosas de Pamir, en el este de China. Según publican en la revista «Science Advances», los habitantes del lugar seleccionaban las plantas con niveles más altos de agentes psicoactivos y las fumaban como parte de los rituales mortuorios. Quizás de esa forma conseguían comunicarse con los muertos o ahondar en su lado más espiritual.

El más potente
El equipo exhumó diez antiguos braseros de madera que contenían piedras con huellas de quemaduras obvias de ocho de las tumbas del cementerio. Con la sospecha de que podían tener una función ritual específica, los analizaron con un sofisticado método de cromatografía de gases-espectrometría de masas. Para su sorpresa, la firma química de los compuestos de los quemadores coincidía exactamente con la del cannabis. Además, indicaba un nivel más alto de THC que el que normalmente se encuentra en las plantas de cannabis silvestre.

El cannabis se ha cultivado en el este de Asia por sus semillas aceitosas y su fibra al menos desde el año 4000 aC. Sin embargo, esas variedades tempranas, así como la mayoría de las poblaciones silvestres, tenían niveles bajos de tetrahidrocannabinol (THC), el agente psicoactivo más potente de la planta, y de otros compuestos cannabinoides con propiedades psicoactivas. Es decir, que no «colocaba» mucho. Sin embargo, las variedades de los quemadores eran muy fuertes. Es posible que esos antiguos pobladores las cultivaran de forma activa, pero también que simplemente las buscaran en las regiones montañosas, donde creían con altas dosis de THC en respuesta al aumento de la radiación UV y otros factores relacionados con la altitud.

Hablar con los muertos
Mientras que el cannabis moderno se usa principalmente como una droga recreativa o para aplicaciones médicas, en el pasado su uso pudo haber sido bastante diferente. La evidencia de Jirzankal sugiere que lo empleaban en rituales funerarios en los que podrían intentar comunicarse con el mundo divino o con sus parientes fallecidos, enterrados en tumbas sobre las que creaban montículos circulares, anillos de piedra y patrones de rayas con piedras blancas y negras.

No está claro si el cannabis también tuvo otros usos en la antigua China, aunque parece probable que la capacidad de la planta para tratar una variedad de enfermedades y síntomas fuera reconocida desde el principio. Como observa Robert Spengler, arqueobotánico del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia en Berlín, «las perspectivas modernas sobre el cannabis varían enormemente entre las culturas, pero está claro que la planta tiene una larga historia de uso medicinal, ritual y recreativo, durante incontables milenios».

Los hallazgos corroboran otras evidencias tempranas de cannabis de enterramientos más al norte, en la región china de Xinjiang y en las montañas de Altai en Rusia. Como señala Nicole Boivin, directora del centro del Max Planck, «los hallazgos respaldan la idea de que las plantas de cannabis se utilizaron por primera vez por sus compuestos psicoactivos en las regiones montañosas del este de Asia Central, y luego se extendieron a otras regiones del mundo».

Ruta de la Seda
Según los autores, estos datos concuerdan con la idea de que los puertos de montaña de gran altitud de Asia Central y Oriental desempeñaron un papel clave en los primeros intercambios comerciales de Eurasia. De hecho, la región de Pamir, hoy tan remota, pudo haber formado parte de una antigua ruta comercial clave de la antigua Ruta de la Seda, en ciertos momentos el vector más importante para la difusión cultural en el mundo antiguo.

«Dado el clima político moderno que rodea al consumo de cannabis, estudios arqueológicos como este pueden ayudarnos a comprender los orígenes de la práctica cultural contemporánea y las estructuras de creencias», puntualiza Boivin.