Las dos Turquías volverán a verse las caras en las urnas el próximo 23 de junio, la que apoya a Erdogan sin fisuras y la que se opone al dirigente islamista. Las palabras del mandatario son órdenes y después de un mes de investigaciones por el supuesto fraude denunciado por él mismo tras conocer la derrota del AKP, el Consejo Electoral detectó irregularidades en la formación de algunas mesas el pasado 31 de marzo. Este error técnico, basado en que algunos de los responsables de urna no eran funcionarios públicos, le pareció suficiente para ordenar repetir la votación. Lo que para Erdogan constituye «un paso importante para reforzar la democracia» de Turquía, para los opositores es un «golpe contra las urnas», que confirma la deriva del país hacia la «dictadura».
Protestas y caída de la lira
La decisión del Consejo Electoral provocó caceroladas en diferentes barrios del corazón económico y cultural del país, que es también la cuna política donde Erdogan comenzó su carrera como alcalde. «Creemos que hubo corrupción organizada, irregularidades y completa anarquía en las elecciones de Estambul. Hemos visto que hubo prácticas ilegales relacionadas con las listas de votantes y los funcionarios de las urnas», declaró el presidente ante sus seguidores en su valoración particular de la decisión sobre la repetición de los comicios. Voces críticas como la del analista Mustafa Akyol, investigador del Cato Institute’s Center for Global Liberty and Prosperity, lamentaron que esta decisión supone «entrar en una nueva fase» ya que «desde que Erdogan llegó al poder en 2002 las urnas han sido su base para defender su legitimidad. Anular las elecciones de Estambul con este pretexto tan ridículo acaba con esa base», recogió en su cuenta de Twitter.
La satisfacción de Erdogan no se transmitió a la economía y la lira turca reaccionó con un una caída del dos por ciento. Además de los mercados, también la diplomacia extranjera mostró su preocupación por lo ocurrido en Estambul. La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, y el comisario de Ampliación, Johannes Hahn, emitieron un comunicado en el que afirmaron que «la justificación de esta decisión de tanta trascendencia, tomada en un contexto muy politizado, debe hacerse pública sin dilación para su escrutinio público». Pero hace tiempo que los mensajes de Bruselas no tienen apenas impacto en las decisiones de Erdogan.
